Desde los inicios del proceso electoral anticipamos la necesidad de realizar un Congreso previo a las elecciones. Los hechos nos dan la razón. La crisis partidaria, la confrontación institucional entre la Mesa actual y el TS, las dudas que crea el proceso electoral de la JS , son algunos hechos graves que indican que el PS ha sido carcomido por la forma de dirigir y hacer política.
Esta manera de hacer política no considera las necesidades de quienes quiso representar; se hizo cómplice de la desmovilización de las bases partidarias, desterrando del partido la Secretaría Nacional de Frentes Sociales, desarticulando la capacitación interna, prescindiendo de las decisiones de los comunales, e incluso, llegando a utilizar la represión policial para aplacar un movimiento juvenil que se oponía a las arbitrariedades del poder institucionalizado en el PS.
La imposición de esta manera de hacer política es - en el ámbito nacional-la responsable fundamental de la derrota de la Concertación , también de desvirtuar el rol de la política y los partidos en la Democracia y finalmente, del desprestigio frente a la ciudadanía del rol del Partido Socialista. Estas condiciones persistentes -hoy- impiden un proceso electoral transparente.
Una elección ahora, profundizará los signos de la destrucción de la identidad socialista. Sería sólo un acto electoral que tenderá a salvar la línea divisoria entre quienes no se quieren exponer a la pérdida del poder, ni quieren asumir las responsabilidades de la derrota, frente a aquellos que aspiran a recuperar los valores socialistas, a definir una visión de país, una estrategia de Partido, para recuperar el rol que le corresponde al Partido Socialista en la sociedad chilena. Esta propuesta constructiva-aunque parezca contradictorio- tiene representantes en todas las listas.
La mayoría de las y los socialistas quiere el cambio. Una elección tres veces postergada y que requiere un "Protocolo de Compromiso para asegurar y fortalecer el desarrollo de las elecciones internas del Partido Socialista", muestra el deterioro de las confianzas internas. Ciertamente este protocolo, como expresión de buena voluntad, no garantiza por si sólo el término de las malas prácticas al interior del Partido. Se requiere profundizar estas garantías para producir el cambio de conductas internas a que aspira la mayoría de la militancia socialista.
La garantía del cambio por una nueva manera de hacer política socialista sólo es factible con un CONGRESO. Un Congreso que también, resuelva la crisis en que nos encontramos, para que desde la política se puedan producir cambios en las prácticas orgánicas. Por ello, RECUPERACION PARTICIPACION SOCIALISMO llama a la militancia a crear un movimiento interno, a adscribirse consecuentemente con la idea del cambio socialista. Un Congreso es la condición del cambio y de las acciones necesarias para enaltecer la política.
Esta manera de hacer política no considera las necesidades de quienes quiso representar; se hizo cómplice de la desmovilización de las bases partidarias, desterrando del partido la Secretaría Nacional de Frentes Sociales, desarticulando la capacitación interna, prescindiendo de las decisiones de los comunales, e incluso, llegando a utilizar la represión policial para aplacar un movimiento juvenil que se oponía a las arbitrariedades del poder institucionalizado en el PS.
La imposición de esta manera de hacer política es - en el ámbito nacional-la responsable fundamental de la derrota de la Concertación , también de desvirtuar el rol de la política y los partidos en la Democracia y finalmente, del desprestigio frente a la ciudadanía del rol del Partido Socialista. Estas condiciones persistentes -hoy- impiden un proceso electoral transparente.
Una elección ahora, profundizará los signos de la destrucción de la identidad socialista. Sería sólo un acto electoral que tenderá a salvar la línea divisoria entre quienes no se quieren exponer a la pérdida del poder, ni quieren asumir las responsabilidades de la derrota, frente a aquellos que aspiran a recuperar los valores socialistas, a definir una visión de país, una estrategia de Partido, para recuperar el rol que le corresponde al Partido Socialista en la sociedad chilena. Esta propuesta constructiva-aunque parezca contradictorio- tiene representantes en todas las listas.
La mayoría de las y los socialistas quiere el cambio. Una elección tres veces postergada y que requiere un "Protocolo de Compromiso para asegurar y fortalecer el desarrollo de las elecciones internas del Partido Socialista", muestra el deterioro de las confianzas internas. Ciertamente este protocolo, como expresión de buena voluntad, no garantiza por si sólo el término de las malas prácticas al interior del Partido. Se requiere profundizar estas garantías para producir el cambio de conductas internas a que aspira la mayoría de la militancia socialista.
La garantía del cambio por una nueva manera de hacer política socialista sólo es factible con un CONGRESO. Un Congreso que también, resuelva la crisis en que nos encontramos, para que desde la política se puedan producir cambios en las prácticas orgánicas. Por ello, RECUPERACION PARTICIPACION SOCIALISMO llama a la militancia a crear un movimiento interno, a adscribirse consecuentemente con la idea del cambio socialista. Un Congreso es la condición del cambio y de las acciones necesarias para enaltecer la política.
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